El equipo de Guardiola empató frente al Milán en el Camp Nou en su debut en la Champions League. Pese al dominio del balón por parte del equipo culé, el Milán marcó en el primer y último minuto para llevarse un punto del feudo azulgrana.
De nuevo el Barcelona creyó tener los deberes hechos antes de tiempo. Y lo pagó, lo pagó como ya lo hizo el pasado sábado frente al Real Sociedad en Anoeta, dejándose dos puntos por el camino. Los culés se encontraron en el primer minuto con una situación que apenas conocen. Pato dejó sentado a Busquets, de nuevo dejando mucho que desear como central, con un sprint desde el centro del campo, corrió y corrió y batió a Victor Valdés con un disparo raso. Silencio en el Camp Nou ante semejante golpe apenas transcurridos segundos del partido. A partir de ahí había que remar, y remó el Barça a hombros de uno que no cambia nunca de guión, Messi, único argumento que en ese momento tenía Guardiola para tratar de solventar el entuerto. Y lo hizo de nuevo el argentino, dejando atrás a cinco "juveniles" del Mílán y cediendole el gol a Pedro. Al menos se empataba debió de pensar Pep.
En la segunda parte no hubo miramientos por parte del Barça y se hizo dueño y señor del balón borrando al Milán del partido. Villa, por fin le dejaron tirar una falta, ponía el 2-1 en el marcador y daba aire al equipo y la hinchada. Bocanada equivocada, de esas profundas que adormecen,demasiada relajación ante un resultado corto y ante un equipo que a pesar de retratar el inserso deportivo, se llama Milán. Contagiados por la desgana del rival los culés se pusieron a su altura y de nuevo lo pagaron cuando Thiago Silva, tras un córner, despertaba de un bofetón la siesta de los de Guardiola poniendo el 2-2 final. Encuentro para olvidar que además dejó la peor noticia de la noche: Iniesta lesionado, estará un mes de baja por una rotura en el bíceps femoral. Noche de sombras y hora de despertar para el Barcelona.

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