sábado, 7 de mayo de 2011

Festival blanco para retrasar el alirón culé


Poco le duró el Sevilla a un Madrid que se curó las heridas con una goleada que no sirve de mucho en cuanto a la lucha por el título, pero que al menos retrasa el alirón del Barça una semana más. Cuatro goles de Cristano, que ya adelanta a Messi en tres goles en la lucha por el pichichi, uno de Kaká en un buen disparo, y un cabezazo de Sergio Ramos, completaron la goleada. El Madrid hizo honor a una pegada brutal, cada disparo a puerta se convertía en gol, mientras que el Sevilla se diluia poco a poco sin saber como parar al los blancos y sobretodo, a Cristiano, muy motivado y que perforó la meta de Varas sin piedad en cuatro ocasiones y pudieron ser más. El Madrid se limitó a seguir su juego, balón poco fluido, pero una rapidez endemoniada al contraataque que el Sevilla no pudo parar en ningún momento. Los blancos se fueron al descanso con 0-3 en el marcador, y la sensación de poco desgaste y gran premio.
La segunda parte no tuvo otro guión, los blancos esperando a golpear y el Sevilla intentando crear alguna oportunidad para acercarse en el marcador. Negredo con un fuerte disparo raso consiguió poner el 1-3 en el marcador pero apenas le duró la alegría al Sevilla, cuando Ronaldo en dos contraataques fugaces consiguió marcar otros dos goles más. De nuevo Negredo, redondeó el marcador con otro gol cuando el partido ya estaba prácticamente muerto. 2-6 y segunda goleada consecutiva fuera de casa después de la conseguida frente al Valencia y un Cristiano que casi se asegura el pichichi frente a Leo Messi.


miércoles, 4 de mayo de 2011

Misión Imposible IV


Como dijo Cristiano al acabar el encuentro, es el titular que resume el partido. Imposible hacer algo. Pero el capitán, Iker Casillas también tuvo unas palabras “no debemos quejarnos porque se nos echará en cara, hay que irse con la cabeza bien alta”.

La disputa comenzó con un Real Madrid agresivo, salieron Di maría, Kaká, Cristiano e Higuaín. Mourinho ponía toda la carne en el asador, y se quedaba en el hotel para ver el partido por televisión; mientras tanto, el Barcelona no cambiaba su modo de juego. La defensa blanca adelantada, y todos los jugadores ejerciendo presión. Los primeros minutos, fueron muy intensos, después, los azulgranas tuvieron más poder sobre el césped. Varias jugadas peligrosas de catalanes hicieron a Iker sacar sus guantes sorprendiendo a todos con sus increíbles paradas. Se llegó al descanso con un marcador a 0 y una sensación de peligro.

Nada más comenzar el segundo tiempo, Cristiano, en una arrancada, dio un pase a Higuaín que le dejo sólo antes Valdes y marcó gol. En cambio el árbitro De Bleeckere lo anuló por entender que Cristiano, al caer por un golpe de Piqué, arrastró a Mascherano con la espalda y cometió falta sobre él. Era sorprendente. No existía una explicación lógica de cómo un árbitro podía pitar que eso era una falta, por lo que muchos pensaron al principio que quizás se habría señalado un fuera de juego.
Los blancos no se quejaron y decidieron seguir con su ataque. Tuvieron unos minutos de agresividad, creando peligro y alertando a los locales. Sin embargo, en su mejor momento, llegó el gol de Pedro tras un pase de Iniesta. Ya era imposible lograr el pase a Wembley.

Karanka cambió a Higuaín y Kaká por Adebayor y Özil, y en una internada merengue Marcelo anotó tras un rechace del tiro de Di María al palo. Cogieron el balón y corriendo al centro del campo, a intentar la remontada. Pero no se logró. El partido acabaría con el 1-1 y la vuelta de Abidal a los terrenos de juego.
El Barcelona ha conseguido su pase a la final de Wembley que le enfrentará al ganador de la eliminatoria que se disputa esta noche entre Manchester United y Shalcke 04. Lo más probable es que los ingleses logren el billete debido al 0-2 que tienen en su haber.

El partido acabó con un mal sabor de boca para el Real Madrid. Todos sus jugadores se quejaron de la actuación arbitral. Era injusto, increíble, inexplicable. Ya en el campo, Casillas hizo varios gestos de “que cara tenéis”, al salir no fue menos, no podían encontrar una justificación lógica.