martes, 27 de septiembre de 2011

Caminos paralelos

Es extraño analizar lo que nos han deparado las tres últimas jornadas de Liga. Antes de esto el Madrid era líder y apabullaba, no sólo con su juego, si no con el tremendo potencial ofensivo que no brindaba ninguna posibilidad a sus rivales. El Barça por su parte venía de empatar frente a la Real Sociedad en Liga y al Milán en Champions y la sombra de la duda se cernía sobre el equipo culé. Las cosas en la vida y más en un juego como es el fútbol pueden cambiar en tan solo un segundo y así sucedió, en la siguiente jornada el Madrid se estrellaba frente al Levante con un asombroso 1-0 que suponía su primera derrota y de nuevo un sentimiento de carencia de equipo. El Barcelona por su parte se lamía las heridas frente a un paupérrimo Osasuna al que endosaba un 8-0 sin despeinarse. No sé por qué pero presiento que frente al Madrid la historia cambiará y el equipo pamplonica emulará la resistencia de Numancia cuando sean los de blanco los que estén enfrente, un guión varias veces y con varios ejemplos repetido. Al final muchos de ellos acaban en segunda. Yo me lo pensaría.


La jornada siguiente el Madrid visitaba Santander, feudo en el que el año pasado nos dejó una exhibición blanca que se erigió como el mejor partido de la temporada. Caprichoso el destino, el equipo de Mou no fue capaz de pasar del empate frente al Racing (0-0), en un partido en el que los madridistas tiraron dos veces entre los tres palos. Por allá por Mestalla, el Barcelona visitaba a un Valencia invicto y con aires de duro rival y posible líder. Fue un partido de grandes, de esos que gusta ver, de guerreros con espadas en alto en el que el reparto de puntos (2-2) fue el final adecuado.
Llegados a este punto el Madrid se hallaba necesitado, rabioso como perro de presa y fue un vecino de capital el que pagó los platos rotos, 6-2 set y partido para los blancos frente al Rayo a pesar de empezar perdiendo y sembrar de caras largas un Bernabeu que acabó disfrutando, al menos, de goles, hat-trick de Cristiano incluido. El Barcelona visitaba a uno de esos equipos de los que no sabes que esperar pero que para los culés siempre ha sido motivo de preocupación. El Atletico de Madrid se presentaba en el Camp Nou con hambre de plantar cara al mejor. Una pena que se quedara solo en el intento. Ni Diego ni el tigre Falcao pudieron frenar el recital azulgrana (5-0), ni mucho menos la nueva clase magistral de Leo Messi, hat-trick incluido.
La felicidad y la desdicha van por barrios pero en este caso Madrid y Barça suponen una pareja de baile perfecta el uno para el otro. Se sguen el compás a paso cambiado, sus curvas, sus rectas, sus alto y bajos de una manera prácticamente perfecta. A esto contribuyen sus dos grandes estandartes, Cristiano y Messi que parecen haberse retado en duelo. Un lujo para los sentidos, una pesadilla para los ojos que les ven acercándose con el balón en los pies.
Veremos si los dos son capaces de mantener el acorde o si alguno de ellos decide dar un golpe sobre la mesa y adelantarse en el juego. De momento, que siga el baile...



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