Los charrúas ganaron la final de la Copa América a la selección de Paraguay con un contundente 3-0. Luis Suárez inauguró el marcador y fue el mejor de la celeste. Diego Forlán , con un doblete, el otro protagonista indiscutible del encuentro.
Después de la decepcionante eliminación de Brasil y Argentina en cuartos, esta última a manos de la propia Uruguay, la celeste se plantaba en la final frente a otra de las sorpresas del torneo, Paraguay.
Los charrúas ,que desplegaron su fútbol directo e incisivo, obtuvieron premio a los 12 minutos.Luis Suárez recortó y sacó un disparo tenso con la izquierda que lamió el paso. Uruguay, más por instinto que por estrategia, menguó a terreno propio para obligar a pensar a un rival acostumbrado a correr.
Y en esas estaban cuando Ortigoza recibió un balón de espaldas que Arévalo Ríos le sirvió a Forlán. Cacha se sacudió los fantasmas del pasado y se lamió las heridas con un zurdazo que perforó la red y enterró a Paraguay.
La segunda parte plasmó la superioridad charrúa. Un equipo con una filosofía de juego centenaria. Luis Suárez, con su talento y visión de juego regaló a Forlán el tercer gol. Justo premio a quien sacrifica su ego goleador en este grupo. Sus defensas jerarquizan el oficio, sus laterales no son escasos en cuanto a esfuerzos y su portero presume de sobriedad, en tiempos de metas exhibicionistas. Practica la honestidad futbolística. Engrandece el sentido grupal del fútbol en plena era de excelencias individuales
La Celeste barrió a Paraguay en la final y elevó a los cielos la Copa América, tesoro del que ningún otro país sudamericano, ni Argentina, ni Brasil, se ha apoderado más veces que el pirata uruguayo. Así actuó Uruguay, con el cuchillo entre los dientes, y así ganó el título, corriendo por un país entero que lleva el competir en los genes. Con eso se nace y se lo demostró al mundo entero. Uruguay ya tiene 15 títulos; América es otra vez celeste.


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